Enero 29, 2008
Hace ratito que no escribía nada, usualmente me ausento del blog, así me pasa, me ocupo de diferentes cosas y casi se me olvida, pero al final del día regresa a mi cabeza. He andado muy sacado de onda, las cosas no andan muy bien del todo, en lo que a mí respecta pues no me quejo, el trabajo, el negocio, mi casa, todo muy bien.
Cuando yo tenía cuatro años falleció mi padre, no recuerdo grandes cosas de él, es más solo cosas cotidianas, me acuerdo que me hacía reír mucho cuando me hacía pensar que se comía una pieza de pan dulce de un solo bocado, con la desgracia de su muerte las broncas económicas no se hicieron esperar y tuvimos que vender la casa en la que crecimos, por suerte los señores que nos compraron la casa resultaron ser excelentes personas y de inmediato hicimos muy buenas migas.
Era una familia grandota, así como la mía, resulto que ellos también sufrieron la desgracia de perder a su padre, en un accidente automovilístico muy absurdo, fue entonces que mi madre ya más desahogada de broncas de lana, se los llevo para nuestra nueva casa, compartíamos de todo, comíamos, dormíamos, estudiábamos y jugábamos juntos, todos como hermanos.
Con el dinero del seguro del señor, mi madre y la señora pusieron un negocio, una especie de restaurante en una zona muy bonita de la ciudad, la pegaron y pues se hicieron de sus respectivos capitalitos, la señora más independiente se llevo a vivir a su familia de regreso a su casa, se traspaso el negocio y cada quien continuó con su vida, usualmente nos visitábamos, estábamos acostumbrados todos a estar juntos que la vida durante un tiempo era estar en su casa y en la mía, hasta que nos separamos totalmente, pero eso sí, siempre hubo una gran amistad que nos unía.
Hace como dos semanas, me enteré que secuestraron al mayor de ellos, la familia hizo vaquita para apoyar con lo del rescate que pedían, acá se sabe mucho de secuestros, pagas lo que te piden y te devuelven sano y salvo a tu familiar, eso si te piden no levantar denuncia alguna y ese tipo de cosas que por temor haces.
Pero esta vez no paso así, tardaron demasiado en llamar, nunca comunicaron a Tino con su familia, todos sabíamos que había pasado algo muy malo, pero nadie decía nada, todos conservábamos la esperanza de recuperarlo bien, de repente sus hermanos llegaron a avisarle a mi madre que ya lo habían encontrado, estaba en una especie de arrollo muy lejos de la casa, estaba amordazado con cinta canela, tenía muchas marcas de tortura y disparos, los perros destrozaron la bolsa y se lo comieron, solo se le pudo reconocer por un tatuaje en el brazo.
El vía crucis de la familia para recuperar y sepultar el cuerpo creo que fue de lo peor, reconocerlo, lidiar con los periódicos, escuchar un auto con bocina por toda la colonia diciendo “ya fue identificado el putrefacto”, a mí me dolió como el peor de los golpes, la frialdad de las personas ante el dolor ajeno me pudo más.
Aún recuerdo que le familia venía del norte, según buscando la paz de la provincia, les gustaba Oaxaca para vivir, hoy todos se mudan a Estados Unidos, Tino deja una esposa y cuatro hijos que no dejan de pedir por él, como es lógico todos estamos muy comprometidos con el futuro de su familia, como es lógico todos tomaremos medidas de seguridad, como es lógico todos conservamos firmemente la esperanza de que nada malo nos pasará, ahora solo deseo que Tino descanse en paz y que lo vamos a extrañar muchísimo, que definitivamente no lo olvidaremos y que siempre estará en nuestro corazón, en ese pedazo de corazón donde se guardan los grandes amigos.
Enero 29, 2008 at 7:33 pm
Estimado León, me he quedado mudo.
Nunca he sufrido un golpe como el que está pasando usted, y sólo me resta decirle que tiene mi afecto y mi apoyo moral.
Saludos estupefactos.
El Zórpilo.
Febrero 1, 2008 at 11:39 am
Gracias Rene, siempre el apoyo es bienvenido.