Resulta que soy el menor de la familia, nunca he tenido gran problema con eso, bueno salvo cuando los hermanos grandes se pasaban de gandallas y abusones, pero fuera de eso, las ventajas eran y son grandes. Pero luego ya ven que pasa, naturalmente uno se convierte en el consentido, los familiares te tratan de diferente manera, en un sentido muy pero muy subjetivo uno sigue siendo el menor siempre, casi casi un niño a los ojos de los demás.
Desde que tengo uso de conciencia todos me han dicho Leito, siempre y para todo, quienes me conocen aún a estas fechas es lo mismo, en la secundaria y en la prepa la sufrí bastante con las burlas de los cuates, rogaba a todos que no me dijeran Leito nunca más, el ruego sirvió para nada, pero en fin la lucha le hice, ya viéndolo mas filosóficamente me dije: “Nel, yo ya no navego contra corriente, que me digan como sea, ya no sufro más por nimiedades”, entonces en la Universidad pues muchos me decían así, aunque francamente ya me valía.
Cuando llego a la casa de mi mamá a visitarla, las señoras que le ayudan con los quehaceres gritan: “Es Leiiiiittttooooo”, en la chamba lo mismo, si me quieren hablar con amabilidad en exceso es igual, yo digo el diminutivo de mi nombre es “Leo” en todo caso.
Ahora ya no me preocupo de eso, de hecho reverendamente ni me importa, solo me causa risa, siempre seré Leito para todos, ¿qué le puedo hacer?







Mire usted Leititito… (Uyy que exceso de diminutivo).
De repente uno tiene que adaptarse, y es que para que sufrir con semejantes limones, mejor a hacer limonada con ellos.
Saluditos diminutivos.
El Zórpilo.
Cuando fui a Cuba, en la Habana, en el barrio de Marianao, y me quedé en la casa de Rafita, noté que, a pesar de la edad de varios de los habitantes de la cuadra, otros habitantes de la misma calle llaman a los primeros con su nombre en diminutivo, por costumbre a llamarlos con su nombre cuando eran diminutos. Ahora, si actúo como cualquier ser humano, diría que en Cuba es usual llamar a la gente con diminutivos de su nombre: al amigo de Rafita le decían Armandito. Ambos son unos cuarentones. Al sobrino de Cachao López le dicen Cachaíto.
Había un amigo de Rafita al que le decían Pititi; me pregunto si será un diminutivo de algo.
Hey ese Rene, pues asi yo resignado y hasta un tanto gustoso de aceptar como mi nombre Leito, además a este León ya le preocupan otras cosas.
Quique et alia, fijate que pensando en lo que dices, se me vino el nombre de Carlos Díaz “Caíto”, chida costumbre, gracias por visitarme!