La de las Manos Mágicas (Part Deux)

31 03 2008

¿Mucho helado?, si nunca me ha gustado tanto, pensó para sí, de pronto su vida empezó a tomar diferente sentido, se volvió más objetiva, un poco más realista, tampoco perdió todas sus virtudes, seguía en el fondo siendo la misma niña soñadora, el miedo a lo desconocido no la dejaba dormir, sin embargo el doctor le dijo que cambiaría su forma de respirar, no se resfriaría más, ya no tendría la horrible sinusitis que la aquejaba desde pequeña, dormiría mejor y el peculiar tono de voz que le daban el gran tamaño de sus amígdalas cambiaría para bien.

Llego el día, ¿nerviosa?, ¿todo bien?, le dijo su madre, si, contestó, nunca fue de muchas palabras, más bien de acciones, directa, a ratos con tintes de líder, a ratos con tintes de cero a la izquierda, le asignaron un cuarto, encendió la tv, sin darse cuenta en que canal estaba, procuro cambiarse rápido y se recostó viendo al techo, sin mencionar palabra alguna, la intervinieron, la dieron de alta ese mismo día, fue una operación menor.

Ese día solo durmió, hasta muy tarde, llego La China y dijo: Despierta Diana, debes comer algo, traje flan napolitano, oye ya despierta a la niña ¿no ves lo que le pasó a Raulito hijo de tu Tía Teresa?, lo operaron de las amígdalas y luego ya no quería hablar, Diana esbozó una sonrisa, que mas que sonrisa parecía mueca, Ay Abuelita, solo dijo y se dispuso a comer. Al paso de los días se recuperó y retomó sus actividades normales.

El ocio de esos días la cambiaron algo, sus manos siguen siendo mágicas, aun la parte trasera de su casa tiene ese extraño olor a oleo y acuarela, aún sus cajones están llenos de curiosidades, la música empezó a formar parte importante de su vida, y eso no es extraño, la música es parte importante en toda la familia, su forma de arreglarse es algo diferente, se ha dado cuenta de nuevas cosas, su plática ya no es la de una niña, ha comenzado a suceder.





La de Las Manos Mágicas.

9 03 2008

Sería una mentira decir que fue una niña esperada, su madre tenía solo 23 años, estaba en la universidad, trabajando para una firma importante de contadores en la ciudad y lo que menos le convenía era un embarazo, sin embargo con el paso de las semanas y luego los meses, todos se encariñaron mucho, la niña que nadie esperaba paso a ser parte de un cuentagotas de días, horas y minutos, a ser parte de esas esperas que como casi todas desesperan.

Su nombre salió de su significado, su madre buscaba un balance, no quería cualquier nombre, su nombre tendría un significado especial, sería corto y nada raro, como es lógico los hijos son luces para sus padres, esas luces que despabilan, que abren ojos, que despiertan, que animan y motivan para enfrentar obstáculos y salir adelante, así que ella sería una luz, una “Luz de Día”.

Había tantos hombres en su familia, que la llegada de una niña fue una gran sorpresa, como es de suponerse se volvió la consentida, llena de salud, de gracia, de belleza, fue creciendo rápidamente, empezó a tener una personalidad bastante peculiar, bastante tímida, para poder convivir con los demás debía disfrazarse, su guardarropa estaba repleto de disfraces, un día era una tierna leoncita, al otro una yegua o hada o princesa o mariposa, su perspectiva fue distinta a las de sus compañeritas, todas soñaban con ser Blanca Nieves, ella no, ella soñaba con ser la Bruja Malvada del cuento, en su cabeza no cabía la idea de que una persona sufriera tanto y esperara su destino de sufrimiento sin querer enfrentarlo.

Deportista como pocas, fregona para la flauta, buenísima para las matemáticas, eso lo heredó de su tío favorito, la niña de las Manos Mágicas tenía una virtud muy bonita, todo lo que tocaban sus manos se convertía en algo maravilloso, le hacía falta un plumón o un bote de pintura Vinci para crear obras de arte, entrar a su habitación pasó a ser parte de un verdadero espectáculo, era como si se entrara a otra dimensión, calcomanías, paredes dibujadas, caballetes inconclusos, cuadros fascinantes, bisutería creada por ella misma y que tuvo a bien vender y sacar un varo.

Repentinamente ella tuvo una preocupación, empezó a tener algunas alergias y trastornos de sueño, la oportuna visita a un otorrinolaringólogo la preocupó bastante, habría que operarla de las amígdalas, al principio tuvo mucho miedo, no sabía que le iba a pasar, pronto sacó fuerzas y aceptó, después de todo dormiría mejor, adiós a las alergias y parte de la recuperación sería comer mucho helado….