Ofrecer confianza es un reto, reto de valientes, reto de amigos, sin condiciones, sin cuestiones, sin juicios expresos, te enteras de situaciones difíciles, muchas veces inverosímiles, pero que si suceden y que aquejan a alguien que por situaciones que da la vida te las cuenta y a ti ¿qué te queda más que ofrecer confianza?
Pedir confianza, también es un reto, no vas a ir contando tus mas ondas penas a cualquiera, tiene que ser alguien muy especial, alguien que te inspire calma, desahogo, un poco de paz, es difícil encontrarlo, pero si se puede, siempre habrá, siempre estará esa persona para nosotros, para cuando la necesitemos, de verdad.
Pero, ¿será esa persona digna de tenerle confianza?, ¿en qué momento lo decidimos?, ¿fue un arranque de desesperación por desahogar nuestras penas lo que nos orilló a determinar que esa persona era la indicada?, ¿acertamos o fue un simple espejismo?, ¿quién sabe?, pero ¿merece la pena arriesgarse?, ¿no es acaso todo así en esta vida?, ¿arriesgues, caminos bifurcados, decisiones buenas y malas?
¿Habrán traicionado nuestra confianza alguna vez?, seguramente pensamos que sí, nuestra naturaleza humana nos mantiene alertas, a la defensiva, pudiera ser que no, que la persona que le tuvimos confianza sea la correcta, la ansiada balsa improvisada de madera en nuestro naufragio, pero pudiera ser que sí, que por querer ayudarnos hayan dicho o hecho algo que a final de cuentas nos perjudicara.
¿No será un aviso que nos dice que ya no debemos tener confianza en ese alguien?, sin embargo volvemos a caer en la misma situación una y otra vez, terminamos desahogándonos a sabiendas de que pudiéramos no estar haciendo lo correcto, hay una esperanza interna de que al que tenemos enfrente solo le importa nuestro bienestar, lo más seguro es que así sea, de cualquier manera nuestro instinto nos lo haría saber, así que no es del todo erróneo creer que hacemos lo correcto, después de todo es normal no poder con todas nuestras cargas solos, siempre necesitaremos quien nos ayude un poquito con esas cargas.
A ti que se que me lees con frecuencia, aunque casi no me comentes, tal vez no me he portado del todo bien con las oportunidades que no dejas de darme, solo quiero decirte que es un privilegio ser tu amigo y ser digno de tu confianza, que deseo con todas las ganas que todo te salga bien, que a pesar de las tonterías que no dejo de hacer a cada paso que doy siempre estoy contigo, apoyándote, así como tu conmigo.






La confianza es como un espejo, cuando se rompe se intenta reparar, pero al mirar nuevamente siempre aparecerá la fisura.
Un tema delicado, sin duda, pero quien es digno de confianza es un verdadero amigo.
Me gusta confiar en la gente.
Saludos confianzudos.
El Zórpilo.
A mi también me gusta confiar, resulta que el grado de confianza aumenta conforme las personas en las que confian demuestran que puede darseles más, aunque a veces uno se equivoca, ¿pero quién no? jejje
Gracias por comentar Rene.