Pues el domingo nos dejó Don Mario, ya llevaba un rato enfermo, así que era de esperarse el desenlace, aunque muy por dentro conservaba la esperanza que viviera otros 20 años mínimo. Poemas, libros, ensayos, cuentos y canciones mágicos que me hicieron soñar y seguir soñando en este enorme universo donde si bien todo tiene cabida, pocos encontramos nuestro verdadero lugar.
Hay gente que la quisiéramos viva para siempre, o al menos en cuanto vivamos pero se van, así pasa, gente que quisiéramos a nuestro lado siempre, pero se van, así es, gente que nunca conocemos pero que necesitamos, así como yo a Mario, era cosa de leerle y creer escuchar su vieja y pasiva voz para calmarme y como no necesitarlo si me ayudo en tanto no pude decir pero si sentí.
Los hombres de Tierra que son especiales no van al Cielo, sino a la Luna, de la Tierra a la Luna, seguramente donde estará Mario en este momento.
Mario se va, mi esperanza a poquitos también y lo que tengo que decir por completo se ha ido, por eso me voy, al menos de este blog, sigo con mis eternas búsquedas, mis círculos viciosos y manías, prometo regresar tal vez no pronto, tal vez no aquí pero de que regreso, regreso, gracias por todo.






Aquí llegando y usted que ya se va…
Saludos esperanzados en su regreso.
El Zórpilo.
Siempre hay esperanza en la espera, aquí estaremos, en las buenas y las malas, cuidate compirri.