¡Tierra del Sol!


Pues ya se nos peló uno de los oaxaqueños más ilustres de nuestra época, el pasado 10 de enero deja de existir a los 101 años de edad, la fonetización de la lengua zapoteca y su transcripción al alfabeto latino es una de sus más grandes contribuciones, su obra literaria más destacada “Los hombres que disperso la danza”, compilación de leyendas y fábulas zapotecas.

Poeta, narrador, ensayista, orador, escritor, político e historiador, solo hablaba zapoteco, su lengua materna, logra aprender español hasta los 15 años de edad, dándonos una muestra clara de superación, en 1997 se inaugura la biblioteca q lleva su nombre, esta biblioteca cuenta con más de 40000 libros, todos pertenecientes Don Andrés, los cuales fue adquiriendo a lo largo de su vida.

Oaxaca y el país entero celebró su centenario con bombo y platillo, homenajes, exposiciones conferencias y demás, una oportunidad invaluable para acercarse a la vida y obra de Don Andrés Henestrosa, autor de una de mis canciones favoritas “La Martiniana”, rola que se toca en los funerales oaxaqueños, alguna vez hice un post refiriéndola.

Por eso maestro, ahora yo solo le canto, le canto para que siempre viva y nunca muera.

andres

Se nos enseña a esperar los nacimientos, pero nunca las muertes, todos deseamos pronta resignación y pues de ahí no pasa, ahora muy ad hoc con estas fechas me recuerdo una canción que se canta en los funerales, al principio se siente algo triste y dolorosa pero resulta ser al final increíblemente reconfortante.

craneo

LA MARTINIANA
Andrés Henestrosa.

Niña, cuando yo muera
No llores sobre mi tumba,
canta sones alegres mamá,
cántame la sandunga.

Niña, cuando yo muera
No llores sobre mi tumba,
canta sones alegres mamá,
cántame la sandunga.

No me llores, no, no me llores, no,
Porque si lloras yo peno,
En cambio si tú me cantas
Yo siempre vivo, yo nunca muero.

Lucero de la mañana,
El rey de todos los sones,
Canta la Martiniana: ¡Ay, mamá!,
Que alegre los corazones.

Lucero de la mañana,
El rey de todos los sones,
Canta a Martiniana: ¡Ay, mamá!,
Que alegre los corazones.

No me llores, no, no me llores, no,
Porque si lloras yo peno,
En cambio si tú me cantas
Yo siempre vivo, yo nunca muero.

Si quieres que no te olvide,
Si quieres que te recuerde,
canta sones alegres, mamá,
música que no muere.

Si quieres que no te olvide,
Si quieres que te recuerde,
canta sones alegres, mamá,
música que no muere.

No me llores, no, no me llores, no,
Porque si lloras yo peno,
En cambio si tú me cantas
Yo siempre vivo, yo nunca muero.

 

Velada

Definitivamente una de las tradiciones que mas me gustan, imagino que en muchos estados del país así será, por lo pronto ya me ando chingando unos panes de muerto con mi respectivo chocolatito, ni que se diga del mole, los tamales, las calaveras y los dulces de calabaza.

En casa de mi madre, es donde todos confluimos, el altar grande ahí está, los collares de flores de muerto y cacahuates, las frutas y de todo lo que le quepa, por cierto recordaba que uno de los municipios que mas celebra en grande esta festividad es Xoxocotlán, que queda como a unos 15 minutitos del centro de la ciudad, organizan una velada que les queda de poca en el cementerio de la población y todo super solemne, eso si esta llenísimo de turistas y fotógrafos pero pues aún así bien chido, también se aventaban el altar de muertos más grande del mundo, ese me toco ir a verlo como hace 4 o 5 años, no sé si aún lo hagan.

Por lo pronto ya nos estamos preparando, para la visita a nuestros muertitos el día de mañana.